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Campaña anti taurina

La campaña DEJEN A LOS TOROS EN PAZ la mantiene ARCA de forma permanente – a nivel local, nacional e internacional- para impulsar la erradicación definitiva de la tauromaquia y actividades afines de la faz de la Tierra.

En América, la tauromaquia es un símbolo vivo del colonialismo, que en algunos países subsiste, gracias a la transculturación de algunos mestizos nostálgicos por la reproducción de estructuras de dominación, racismo, y abuso coloniales, y sentirse “blancos” y “superiores”. La afición a este perverso esparcimiento y prácticas, por lo general son sectores vinculados con grupos de poder económico y político, hacendados y ganaderos. En la experiencia de estos grupos sociales, el impulso de la tauromaquia constituye la sublimación de la desaparecida servidumbre feudal. Es entonces la añoranza por las grandes haciendas de tipo colonial y de la temprana república, por la propiedad sobre los “indios”, la que alimenta la esclavitud y tortura de los animales.

Las prácticas de la tortura animal, en este caso, la tauromaquia, se realiza mediante una serie de rituales, vestimentas y conductas prepotentes, lo cual coadyuva a que sus partidarios intenten justificarla y mantenerla apelando al calificativo de “cultura”. Sin embargo, sociológicamente, podría calificarse a esta práctica, más bien, como una subcultura. Al tratarse de un rezago o atavismo de las épocas más oscuras y descompuestas del mundo occidental, que atropella el derecho de los seres vivos al respeto e integridad, y al promover la violencia, no es un componente proactivo en la cultura, sino que son prácticas e ideologías que conllevan el deterioro socio cultural, en el rango de otras lacras tales como el alcoholismo, la drogadicción, la delincuencia, la apuesta, que desarticulan la propuesta de una sociedad equitativa, saludable y no-violenta.

Dejen a los Toros en PazEn el Ecuador, la Tauromaquia es seguida por un grupo minoritario de la población, aún en las ciudades donde su presencia es más significativa, tales como Quito, Ambato y Riobamba. En otras ciudades como Guayaquil, Machala, Ibarra, etc., esta actividad es casi nula o inexistente. Inclusive hay muchas ciudades en las que dicha actividad ha sido censurada, mediante ordenanzas municipales, entre ellas Baños y Loja. En la ciudad de Cuenca en el año 2004, y con la participación activa de ARCA se logró la promulgación de una ORDENANZA DE PROTECCION PARA LOS ANIMALES SILVESTRES Y DOMESTICOS, según la cual se prohíbe el maltrato a los animales en los espectáculos públicos, desde esa fecha ya no se realizan corridas de toros en Cuenca. La campaña DEJEN A LOS TOROS EN PAZ ha tenido logros locales importantes. ARCA mantiene una VEEDURIA PERMANENTE para resguardar el cumplimiento de esta ordenanza.

El deber de las personas, psíquica y emocionalmente sanas, es oponerse, o al menos no contribuir, con la perpetuación de ésta y otras prácticas de connotaciones similares, puesto que el disfrute con la sangre y el sufrimiento ajenos tienen claras connotaciones neuróticas y sadistas. El pronunciamiento de la UNESCO es muy significativo en el sentido de que las torturas en contra de los animales, como en el caso mencionado, perjudican a la salud mental y emocional de los pueblos que la practican.

ARCA ALERTA QUE

En Ecuador, debido a los espacios que está perdiendo la tauromaquia en las zonas urbanas, los grupos que promueven económicamente esta actividad, están intentando instalarla en los sectores rurales, con el respaldo de instancias y fondos públicos, que financian estos espectáculos mediante donaciones, por lo que inclusive se los ofrece en forma gratuita. No permitamos que se continúe con esta “diversión” perniciosa, bajo ningún pretexto, ni cultural ni económico, y menos con los dineros públicos que son las contribuciones de tod@s al desarrollo social

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